El docente del IESTP Pedro A. del Águila Hidalgo pasó de ser estudiante a enseñar en Lengua de Señas Peruana y recibió el Premio Nacional de la Juventud “Yenuri Chiguala Cruz” por su aporte a la inclusión.
En el Perú, 53 842 personas sordas están registradas en el Registro Nacional de la Persona con Discapacidad (RNPCD), según la última actualización difundida por el Conadis. De ellas, 29 923 son hombres y 23 919 mujeres. Esta cifra corresponde a personas formalmente inscritas y no representa el total de la población sorda del país.
El Censo Nacional 2017 registró además 232 176 personas con dificultad severa para oír, de las cuales 8 790 declararon la Lengua de Señas Peruana (LSP) como lengua materna. Los datos evidencian el desafío de garantizar una educación accesible y sin barreras de comunicación.
En Loreto, Ivo Almeida representa una experiencia de transformación desde la educación pública. Inició su formación en el Instituto de Educación Superior Tecnológico Público (IESTP) Pedro A. del Águila Hidalgo y hoy es docente del programa de Asistencia Administrativa en la misma institución. Sus clases se desarrollan íntegramente en Lengua de Señas Peruana.

Ivo impulsa “Formación Técnica Inclusiva para Personas Sordas: Un Compromiso Solidario con Loreto”, una iniciativa que facilita el acceso de personas sordas a la educación superior técnica mediante un aula inclusiva, docentes especializados en Lengua de Señas Peruana y acompañamiento académico. El proyecto promueve la inclusión, la igualdad de oportunidades, la autonomía y el desarrollo profesional en Loreto.
En sus aulas conviven estudiantes sordos, oyentes y jóvenes con distintos grados de discapacidad auditiva, generando un espacio de aprendizaje compartido. Su trayectoria muestra cómo la educación técnica puede abrir oportunidades para acceder a una profesión y, posteriormente, contribuir a la formación de otros jóvenes.
A este reconocimiento se suma el Premio Nacional de la Juventud “Yenuri Chiguala Cruz”, otorgado por el Ministerio de Educación, a través de la Secretaría Nacional de la Juventud (Senaju), como reconocimiento a su trayectoria y aporte desde la inclusión y el desarrollo social. El premio constituye una de las principales distinciones que el Estado entrega a jóvenes por sus iniciativas y contribución a la sociedad.
La experiencia de Almeida se desarrolla en un contexto en el que el Minedu viene fortaleciendo la atención educativa de estudiantes sordos mediante el uso de la LSP, intérpretes, modelos lingüísticos y capacitación docente.
En Loreto, su trayectoria pone en evidencia que la inclusión educativa también puede construirse desde la educación técnica pública, la Lengua de Señas Peruana y el desarrollo del talento local.